Viernes, 18 de mayo de 2018

Mi siguiente recuerdo, es que sollozaba en la sala, con mi calzón en las manos, mientras recordaba una y otra vez esa última mirada de Víctor, me sentía angustiada de saber que mi amor, mi pareja, mi novio, se fue, como no sabía qué hacer, llamé a la única persona en el mundo que me ayudaría sin juzgarme, a la voz de, “hacia el amor con Roberto cuando Víctor se apareció”, y sin mas preguntas Laura me dijo que la alcanzara en el parque de la escuela, apenas la vi me abrace a ella y rompí en llanto, no recuerdo haber llorado tan profunda y amargamente en toda mi vida, Laura trataba de consolarme, con los clásico, “ya pasó”, “tranquila”, que todos sabemos que esas cosas nunca han funcionado, lo que si me tranquilizó fue platicarle lo que pasó ¿cómo?, ¿cuándo?, ¿con quién?, y ¿a qué Hora?, mientras su rostro pasaba del pálido cenizo a al rojo carmín, ella escuchaba, entre el asombro y la incredulidad, me veía como a un extraterrestre, parecía que avía descubierto que yo no era yo, así entre sollozos ella me miraba taciturna, y tal vez espantada, yo solo podía mirar el suelo pues la vergüenza me hacía presa, ese día mientras le contaba cambió mi vida, sabía que nunca mas seria la niña, y que era muy joven para ser la mujer, su cabeza mas fría que la mía empezó a pensar en lo que a mí no se me había ocurrido, y ¿si estaba embarazada?, ¿y si mi hermano le decía a mi mamá?, ¿y si..?, ¿y si…?, ¿y si…?. Entre dudas llego la noche y en lo que vale un poco de paz.

Al día siguiente sabía yo que tendría que afrontarlo, y lo hice, entre la vergüenza de mis actos, y la clara sospecha de que ya todos lo sabían, lo miré a los ojos y lo saludé con apenas un “hola”, el no me respondió, en ese momento me dolió su silencio, pero al trascurso de los días y las semanas me acostumbré, además me di cuenta de lo que perdí, no solo guardó silencio por lo que hice, tal vez en un acto machista, se ufanó de tener varias novias y de ser el quien me avía botado, en aquellos días para mi fue una cachetada con guante blanco, pero que salvaba mi honor, y rescataba mi dignidad, nunca sabré si lo hizo con fines egoístas, para mí siempre será un caballero, dista mucho del querido Roberto, que dicen que presumió hasta que se hartó, mi hermano le dejó de hablar porque Roberto era adicto a ese tipo de mentiras, claro que debo ser justa un par de beses me fue a buscar a la escuela, y el primer mes me hablo al menos una vez a la semana, que porque quería ser mi novio, en serio, finalmente Laura quien asumió una actitud mas bien pasiva, como tratando de restar importancia, pero no indiferente, pues nunca me dejó sola ni aun cuando tuve que enfrentar a Víctor, no podría siquiera suspirar sin que ella estuviera ahí, no la culpo pero solo me decía frases como “ya pasará” o “te acostumbraras”, y tanto como era posible se salía del tema, en aquel entonces un poco por no estar con Lidia la mujer del drama y un poco por que Daniel abría de romper el cerco, dejamos de hacer la tarea juntas, y aun así estaba al pendiente de mí, me llamaba desde la cafetería o a la salida del cine solo para saber que estaba bien y mas de una vez la hice correr y dejar plantado a Daniel solo para verme llorar, si, lo sé, abusé de una amistad.

Una noche mientras hacia la tarea, sola, tratando de mitigar la depresión me hablo Laura, con voz más bien apesadumbrada me dijo que al fin Daniel se había salido con la suya y ya eran novios, a la obligada pregunta, ¿y entonces por qué tan triste?, ella se vio esquiva, pero al calor de mis impertinentes preguntas al fin cedió, “es que no lo quiero”, la explicación de esa incongruencia era todavía mas confusa, así que es de entenderse que tan solo dos horas de teléfono no fueron suficientes, en la escuela, la casa, biblioteca y cualquier lugar donde nos encontráramos solas regresábamos al tema, entre largas horas de debate ella fingía tener una relación, que realmente no importaba que al final no lo quisiera, debo admitir que hasta cierto punto decía la verdad, ella era feliz con él, hacían una bonita pareja, pero sin que él se diera cuanta ella trataba de no festejar eso, salía tan poco con él, cómo le fuera posible, y racionaba tanto como se pudieran los besos, no la puedo culpar para mi, aunque simpático, tampoco me convencía el chico y no lo podía ver como novio, me di cuenta que a ciertos chicos no se les da ser novios, pero son muy agradables de amigos, sí entendía que ella se sentía atrapada pues por un lado no era su tipo y por otro lado supongo estaba sintiendo las mismas necesidades que yo, a poco me di cuenta que la relación entre Laura y Daniel, era similar a la de Víctor conmigo, lo que simplemente significaba que Laura lo quería y mucho, sin embargo algo estaba trunco, incompleto, dentro de mi pensaba que era lo mismo que avía fallado con Víctor, me sentía asustada con Laura, y trataba discretamente de decírselo, pero ella parecía cada vez mas renuente al tema.

Una tarde busqué a Laura como lo hacía todos los días, pero no la encontré, yo sabía que lo mas seguro es que estuviera con Daniel, pero ese día no me buscó, eso era raro, finalmente con algo de preocupación pero sin mas cuidado espere al siguiente día, para verla en la escuela, y sí, llego a la hora de siempre, y como siempre fue directo asía a mi, pero no me saludo de frente, llevaba la cabeza baja, procurando que el pelo cubriera su rostro, obvio, algo andaba mal, y con el profesor a tan solo unos metros de la entrada la tomé de la mano y de un jalón la saque del aula, decidí por su bien mejor no entrara a clase, y furtivas, pero sin rumbo salimos del plantel, mi primera intención fue llevarla a un lugar tranquilo y platicar, pero ahogada en la desesperación sin poder hablar, con ligero movimientos de la cabeza me indico que no quería, sin destino ni palabras avanzamos a la deriva, pero sin morbo, y desesperada tenía que encontrar respuestas, consiente de sobra que era presionarla, buscando un principio me detuve ligeramente y le tome del brazo buscando sus ojos.

-¿Qué pasó?

Sin perder el paso sonrió con dolor, mientras se acomodaba el pelo negando una y otra vez.

No me preguntes nada, solo no te vayas, quédate junto a mí.

Por un rato los pasos sin sentido convertían ese silencio de triste a deprimente, que podría decir si ella no podía hablar, es verdad que la curiosidad me mataba, pero consiente que abriría una profunda herida, ¿cómo preguntar?, sin mas ella redujo su paso y se quedó quieta, callada, con la cabeza baja, me acerqué y le acaricié el pelo, mientras recargaba su cabeza sobre mí hombro, fue cuando rompió en llanto, mientras me abrazaba, fue la primera vez que pude tocar la esencia mas pura de la tristeza.

-¿Que te pasa?, por favor dime.

En medio de las lágrimas mientras me estrujaba sujetándose a mi buscando salvarse, en entorpecidos sollozos repetía una y otra vez.

-Me hizo daño…, me lastimó…, me duele…, me duele mucho.

La alejé un poco mientras la sujetaba de las mejillas y para verla de frente, sus ojos encendidos en rojo, escurrían esas lagrimas quebrantadas en dolor.

-Estamos solas, cálmate, por favor cálmate.

Mis ojos clavados a ella restauraron el precario orden, y le dieron la fuerza y seguridad suficiente para controlarse y en entorpecidos gemidos al fin hablar

-El…, él quería hacerme el amor… ¡pero soy virgen Lidia!… y no quería…, él no puede ser…, el…, el…, él no es el indicado..., ¿me entiendes?... así que hace unos días empezó a decirme que por atrás…, yo no quería…, porque…, porque…, está mal…, y ayer… ayer.

Al comprenderlo la abracé tan fuerte como pude para protegerla, y salvarla, ya no la dejé hablar porque hoy como lo fue ese día, quedo claro lo que había pasado.

Nos tomó horas y las suelas de diez zapatillas pero al fin se pudo calmar un poco, y aunque en un larguísimo camino, llegamos a pie a mi casa, era difícil imaginar con precisión lo que sintió y lo que pasó, pero mas allá del ardor que le impedía sentarse bien, podía ver su alma rasgada, le preparé un te, por algunos minutos ella se quedó sola en el sofá mientras yo la veía de lejos y recordaba a Roberto, y esa sensación entre el miedo y placer frustrada por el dolor de la pérdida, y aun así no podría percibir el total de lo que ella sufría, me encontré desolada, por no poder comprender sus emociones, ¿como ayudarla si no sabía por lo que estaba pasando?, le di él té y me senté junto a ella, mientras recargaba suavemente su cabeza en mi hombro, me tomó de la mano, podía vislumbrar sus lágrimas sin verlas, la tristeza nos invadía, mientras lentamente dejaba caer su cabeza sobre mi regazo, yo le acariciaba el pelo, una sensación de vació me invadió, dejando tan solo la depresión, sin saber de dónde, vi una lágrima que caía en su pelo y que lentamente escurrió sobre su barbilla, y me di cuenta que venía de lo mas profundo de mí, ella se levantó mientras me miraba con lástima, en medio de mi frustración le toque la mejilla y ella correspondió recargándola con suavidad en mi mano, no sé cómo, solo sucedió, ella acerco su mirada a la mía, oía su respiración en la mía, sentí su aliento, sus labios, su lengua, y me dejé llevar a lo mas profundo de un beso tierno y sensual, así, recibí mi segundo beso erótico


Publicado por hmontesc65 @ 16:58
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